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sábado, 27 de noviembre de 2021

Yo

 

 

Mercedino, rosarino, porteño, ciudadano de este mundo.

Un vagabundo que pasó su infancia arriba de una bicicleta buscando recovecos para explorar, arroyos para nadar y lugares para trepar.

Escritor amateur de recorridos y lugares, la mayoría prohibidos o abandonados. 

Me gusta escribir porque es sinónimo de que encontré tranquilidad.

Hago un gran esfuerzo por contar historias reales, pero muchas veces, y sin darme cuenta, empalmo por el camino de la fantasía y se unen a los cuentos personajes de otro mundo. 

Espero que disfrutes estas aventuras.

Carlos Aprile. 



domingo, 5 de septiembre de 2021

El caño de la 23

En Mercedes, las inundaciones siempre fueron muy frecuentes sobre la calle 23. Nuestra casa quedaba sobre la 23. 

Tal vez esa haya sido la razón de porqué siempre tuve mucha curiosidad por el agua, por dónde se iba, por cómo brotaba por los resumideros los días de lluvia intensa. Las hojas de los techos en otoño, las canaletas, los desagües, la alcantarilla de la esquina, todo un mundo para tener en cuenta apenas se largaba.

Allá por los 90 no entendía eso de la claustrofobia ni del encierro. Era muy niño (y flaco). Estoy haciendo memoria… Tenía la bici Trek (imitación) azul que me habían regalado a los 10, y estaba bastante nueva.

En mi familia, para un niño de esa edad ansioso por salir a la calle la única obligación era terminar con las tareas y volver antes que se hiciera de noche para colaborar con la cena. Y ese era el plan original, hasta que el loco Izzy me avisa con los tres telefonazos que no lo dejaban salir.

Era una hermosa tarde como para quedarse adentro. Y aquí otra historia.

 


lunes, 11 de noviembre de 2013

Gajes del oficio

 
Era viernes por la tarde y promediaba una jornada más en la bicicletería del viejo Basualdo. Había vuelto del colegio y como no tenía deberes fui a trabajar un rato antes. Se acercaba el día del niño y la venta de bicicletas estaba en auge.

Hacía menos de un mes había entrado al curso una compañera nueva de la que todos estábamos enamorados. No solamente porque era nueva, que lo nuevo siempre tiene un gustito diferente, sino porque era realmente hermosa. Alta, flaquita, ojitos claros y un pelo rubio espeluznante. Este último detalle era la envidia de todas las demás compañeras que ya la odiaban por la simple rivalidad. Era simpática con lo justo, vestía elegante debajo del guardapolvo blanco, alegre, risueña e inalcanzable para el común de los mortales del que yo me sentía parte.

martes, 17 de septiembre de 2013

El loco Izzy

 
Mis gustos por las cuestiones esotéricas nacieron hace muchos años de la mano de quien me trasladara gran parte de mis actuales locuras: el loco Izzy. En el círculo de compañeros del octavo año era conocido simplemente como “el loco”. Él por aquel entonces tenía bien ganado su apodo, y yo no era más que su discípulo y compañero de “Complemento de Pesas”, una actividad que hacíamos los viernes a la noche en el Polideportivo de Mercedes.

sábado, 24 de agosto de 2013

Mercedes



Mercedes.
No sé qué hay en tu interior
que me llama cada tanto.
¿Será la fría nostalgia de tus calles de tierra,
el humo peregrino de una fábrica cerrada,
el lejano recuerdo de la ingenuidad adolecente?
¿Será la excusa mínima para huir de tus garras,
las tardes sin final en una vieja bicicleta?
¿Los secretos no contados de mi familia reservada,
mis hermanos, mis amigos,
las mentiras de mi padre o
los silencios de mi madre?
La ciudad crece,
la gente se llena de chatarra,
de sueños cortos,
de miradas bajas.
Hay una respuesta debajo de una piedra,
que quizás esté en un arroyo,
en un camino,
o en un viejo durmiente del Belgrano G.
Lo busco y no lo encuentro.
Todo en la ciudad de mi infancia me es ajeno,
me siento incómodo.
Pienso una y mil veces antes de ir,
aunque este viernes, confundido y engañado,
ya estoy en camino.
Veo tus calles desde la hendija abierta de un furgón oxidado.
Mercedes lejana, otra vez.
Otra vez no sé si lo encontraré.
Otra vez no sé a dónde me lleva este tren;
pero querida Mercedes
quiero ser yo quien llegue.